Las Marcas de Fuego reúne testimonios materiales de la procedencia y propiedad histórica del libro antiguo, representados por improntas realizadas con hierros incandescentes sobre los cortes de los volúmenes. Estas marcas, constituidas por letras, siglas, símbolos o emblemas, constituyen evidencias para el estudio de las bibliotecas conventuales, la historia de los acervos bibliográficos y la circulación del libro. Su identificación y descripción contribuyen a documentar la trayectoria de los ejemplares, reconocer posibles vínculos institucionales y preservar la memoria histórica del patrimonio bibliográfico.